El concurso nació de la mente y bajo los auspicios de Luis Antonio García Martín (hoy transmutado en Ernesto Laguna Verdana), en el año 1996 y tuvo cuatro convocatorias cuyos ganadores forman la colección «Crisopeya» de libros.

Las bases de concursos anteriores y quizá facsímiles de los carteles anunciadores (si no se los manducó algún virus cabrón) estarán por estas páginas. Mucho nos tememos que se haya perdido alguno.

En cualquier caso se han celebrado:

  • I Certamen de cuentos (1996): dotación económica de 30.000 pts. Los ganadores del I certamen se publicaron en colaboración con los «Cuadernos del Sornabique» (Béjar) en su colección «El árbol espiral». En este momento La Tapadera aún no existía, pero se nombra a efectos de completar el ciclo Merlín.
  • II Certamen de cuentos (1997): dotación económica de 30.100 pts. El II certamen (tras desavenencias conyugales con los beharauis) inició la colección «Crisopeya» de nuestra asociación cultural (ver publicaciones).
  • III Certamen de relatos “Memorial Mago Merlín” (1998): dotación económica de 50.200 pts. El III certamen sufrió la misma suerte que el II, siendo parte de la colección «Crisopeya».
  • IV Certamen de relatos “Memorial Mago Merlín” (1999): desierto El IV certamen, por su parte, tuvo poca difusión y aún menor participación debido a la desidia y abandono de alguno de los socios encargados. Además el nivel de los trabajos presentados hizo que el jurado lo declarase desierto.

Desde el año 2000 no hubo certamen y, de momento, no se sabe si va a retomarse la idea. Si alguien quiere ponerse en contacto con el fundador y motor que animaba el concurso (Luis A. García, que parece cansado de la idea) no tiene más que decirlo y se le proporcionarán los datos. Quizá hasta se anime a ceder la batuta de manera voluntaria de la idea original, porque lo cierto es que tras un cierto tiempo, algún listillo (Joan Gonper, para ser mas exactos) hizo gala de la poca imaginación y menos decencia copiando descaradamente el nombre al concurso. Tras un intercambio de correos-e (que, por supuesto, conservo cuidadosamente) cambiaron el nombre a su concurso, cosa que nos alegra sobremanera.