Arduo es el camino

El tiempo, ese tiempo que transcurre entre artículo y artículo publicado no se dedica al solaz de cuerpos y mentes, no vayan a creer ustedes, señores y señoras, animales, adolescentes y peces. Se dedica a trabajar para las próximas ahijadas de la casa que cada rato son presentadas sin demasiada asiduidad.

No pasará mucho antes de que se pueda apreciar el fruto del vientre de los montes, un ridículísimo ratón de apenas tres minutos. Corto, claro. Por eso le digo a las gentes que pueblan mis alrededores que estoy (estamos, en realidad) haciendo un corto.

Y hablando de cortos, CORTOS DE MENTES, en este caso, les adelanto que Javi organiza con envidiable frecuencia y asiduidad una muestra de cortometrajes en el bar Granero, sito en la calle homónima de los feudos lanzarotiles (vulgo Salamanca).

En unas semanas estaremos dando la chapa a los pobres incautos que osen asistir. Además será (o casi) un monográfico de las obras de la colección Polifemo (que pueden descargarse en la zona de descarga).

Se avisará con anticipación para que puedan ustedes hacer un huequito en sus apretadas agendas.

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